jueves, 7 de abril de 2011

Óscar Collazos

Las decepciones que produce una justicia insuficientemente aplicada o inferior al tamaño de los delitos cometidos tienen un alto precio social.
  Un caso de corrupción se suma a otro y da la impresión de que el tamaño del anterior tapa al siguiente. Muchos fueron incubados en los últimos ocho años de gobierno. Pero los de ahora no solo implican a personas e instituciones de gobiernos locales y nacionales, sino que empiezan a ser prueba de fuego de una justicia que no ha podido frenar el ritmo de la corrupción.
    Llevamos meses asistiendo al espectáculo de inculpaciones y justificaciones de los Nule y sus secuaces. Se sabe que el monto de sus estafas llega a billones, pero nadie, ni siquiera la Dian, advirtió a tiempo las irregularidades que asomaban en las empresas de estos evasores de impuestos.
    Coleridge escribió un gran poema sobre el emperador Kublai Kan y Xanadu, su casa veraniega; Orson Welles filmó El ciudadano Kane, que soñó una casa como la de Kublai Kan. Ambas creaciones conducen del esplendor a las ruinas. Los Nule, en cambio, no remedaron la grandeza del emperador ni la ambición del magnate de Welles; actuaron en el marco de una sociedad mafiosa, creyendo que la corrupción es "inherente a la naturaleza humana".
    Al escándalo de los Nule se superpuso el expediente informativo del 'Tolemaida Resort', como llamó Semana al régimen de privilegios encontrado en el centro de reclusión de suboficiales y oficiales del Ejército condenados por la justicia.
    Son casos distintos de una misma moral: la ilegalidad como norma. En un país que reclama apoyo ciudadano para sus fuerzas militares, nada más indignante que ver a centenares de miembros de esas fuerzas burlando los fallos judiciales con la probable protección de sus superiores.
    Del escándalo de Tolemaida quedan en claro algunos hechos. Según las pruebas de Semana, desde el domingo se habría corrido a maquillar el escenario para la visita de los periodistas. Según lo dicho por el Ministro del Interior: "En la última visita que se hizo (al penal de Tolemaida) no le permitieron al director del Inpec ejercer esa vigilancia y tampoco ingresar".
    Basta seguir las reacciones de los colombianos para ver el alto grado de indignación que provocan estos hechos. Crece el temor de que el "principio de oportunidad" tenga a los Nule unos pocos años en la cárcel. Al cabo de tres o cinco, estarían en la calle, esperando una nueva versión de la "confianza inversionista" que los convirtió en grandes señores de la estafa.
    Las decepciones que produce una justicia insuficientemente aplicada o inferior al tamaño de los delitos cometidos tienen un alto precio social. Llevamos décadas pagando ese precio con la irracionalidad de las violencias, sin aprender que no se puede cosechar confianza cuando se siembra impunidad.
    Temo que el problema sea mucho más serio si se confirma lo dicho por testigos: que los privilegios obtenidos por los "reclusos" eran el pago al silencio en episodios que enredarían a altos oficiales en crímenes de guerra y delitos atroces. Y esto es lo que debe investigar la justicia, para bien de esa institución, pero también para recuperar la confianza de los ciudadanos.
    Aquí no cabe como atenuante la "razón de Estado", más dañina si se tienen en cuenta los reparos que la comunidad internacional viene haciendo al gobierno colombiano. La trama denunciada es tan grave, que solo cabe actuar en justicia, sin miedo al daño que implica establecer responsabilidades políticas.
    No cabe tampoco la generosidad de la justicia. Se trata de juzgar la mezquindad de quienes concibieron sociedades reales o ficticias para el saqueo en grande de lo público con la bajeza de las ambiciones privadas. Se trata, en suma, de responder con firmeza a empresas que pretendían burlar a esa misma justicia

1 comentario:

  1. pero si fuera un colombiano de escasos recursos que dejara de pagar con lo que no tiene yde donde tieneun impuesto hay si le quitan hasta lo que no tiene pero como estamos hablando de estos señores adinerados pues que mas da! alfin y alcabo este pais lo MANEJA EL HAMBRE AL DINERO LA INJUSTICIA Y LA CORRUPCION!
    ES trizte llegar al punto de acptarlo!

    ResponderEliminar